El ascenso del yuan a moneda global pone a prueba las políticas de Beijing


great_wall_chinaEl compromiso de China de un yuan más libre se enfrenta a pruebas inmediatas, como la presión que el menor ritmo de crecimiento económico ejerce sobre su banco central para que debilite la moneda.

El Banco Popular de China prometió de nuevo el martes mantener la divisa mayormente estable luego de que el Fondo Monetario Internacional la incluyó en su selectiva canasta de monedas de reserva, conocida como derechos especiales de giro, o DEG. Los comentarios apuntaron a disipar cualquier preocupación de que, tras la decisión del FMI, China se sentiría libre para devaluar el yuan —la unidad base de la moneda conocida como renminbi— con el fin de impulsar el crecimiento.

“No hay necesidad de tal preocupación”, dijo Yi Gang, uno de los vicegobernadores del Banco Popular de China en una conferencia de prensa. Yi aseguró que China mantendrá un sistema de “flotación administrada” antes de la transición gradual a una “flotación limpia” del yuan, un objetivo a largo plazo que implicaría que el banco central no intervenga o influya en el control del valor de la moneda.

Por ahora, el banco central mantendrá su intervención en los mercados cambiarios para evitar fluctuaciones excesivas, señaló. “Es importante mantener el renminbi estable a un nivel razonable y equilibrado”.

Aunque los comentarios de Yi podrían tranquilizar a los socios comerciales de China preocupados por una potencial devaluación competitiva, se producen en un momento en que los mercados predicen que China sentirá la presión de dejar que el yuan se deprecie para reanimar el crecimiento. Inversionistas y analistas creen que la moneda china está hoy sobrevaluada en relación con su poder de compra, lo que obliga a las empresas chinas a reducir precios y rebajar salarios para mantener la competitividad, factores que a su vez podrían llevar a la economía a una deflación.

Un informe publicado el martes reveló que un indicador oficial de la actividad manufacturera de China cayó en noviembre a su nivel más bajo en más de tres años, una señal de que la segunda mayor economía del mundo puede estar enfriándose aún más a pesar de una serie de medidas de estímulo del gobierno.

“Habrá una depreciación gradual del yuan en 2016”, dice Puay Yeong Goh, economista sénior de Neuberger Berman, firma de gestión de inversiones de Nueva York. “Esto sería una corrección de la descomunal apreciación del yuan durante el último año”.

La moneda china sigue relativamente fuerte según diversos parámetros. Desde el 11 de agosto, cuando el banco central lo devaluó de forma inesperada en cerca de 2%, el yuan ha caído 3% frente al dólar, pero se ha fortalecido frente al euro y se ha debilitado sólo ligeramente contra una canasta de monedas.

La fortaleza relativa del yuan es en gran parte atribuible a las intervenciones del banco central. La devaluación de agosto desató una fuerte ola de ventas tanto dentro como fuera de China, lo que llevó al banco a actuar para evitar un éxodo de capitales. A Beijing también le preocupaba que una depreciación mayor del yuan perjudicara la probabilidad de conseguir que el FMI lo incluyera entre las monedas de reserva globales.

Ahora, con la promesa de mantener el yuan en gran medida estable, el Banco Popular de China parece estar tratando de evitar el tipo de caos que se produjo en agosto a favor de una devaluación más gradual de la moneda, dicen analistas e inversionistas.

“Después de la debacle de agosto, dudo que pocos tengan el estómago político como para una nueva ronda de devaluación”, señala Suanjin Tan, gestor de cartera de la firma BlackRock Inc.

El deseo de los líderes chinos de promover un mayor uso del yuan en todo el mundo es otro argumento a favor de una moneda relativamente estable, dice Tan. “Van a seguir manteniendo una política de estabilidad para demostrar que el renminbi debería ser visto como un activo de refugio seguro”.

China también se enfrenta a la presión externa para que no devalúe el yuan de forma brusca. Particularmente durante un año electoral en Estados Unidos, un yuan más barato renovaría las acusaciones de que China mantiene su moneda artificialmente baja para ayudar a sus exportaciones.

“Esperamos que la depreciación del renminbi sea gradual y oportunista”, dice , Goldman” seoname=”” significance=”PASSING-MENTION” type=”PERSON” topicid=”” vrtysux=”PERSON|Sachs, Goldman”>Wang Tao, economista de UBS AG para China.

Según Wang, en lugar de movimientos que desencadenen la depreciación aguda del yuan, el banco central podría guiar la moneda a la baja mediante el valor de cambio que fija diariamente, cuando el dólar se aprecia contra otras divisas importantes. La economista prevé que el yuan se debilite 5% frente al dólar en 2016.

Aun así, algunos expertos creen que China debería acelerar sus esfuerzos para dar al mercado un papel más importante en la determinación del valor del yuan. La devaluación de agosto fue concebida como un paso en esa dirección, al situar la fijación del yuan más en línea con las tasas de cambio del mercado. Sin embargo, el Banco Popular revirtió rápidamente ese rumbo cuando la medida disparó una fuerte venta de yuanes tanto en China como en lo que se conoce como el mercado offshore de Hong Kong.

“La reforma del tipo de cambio del 11 de agosto no fue vista como oportuna, ya que llegó en el contexto de turbulencias en el mercado de valores, una desaceleración de la economía y un fortalecimiento del dólar”, asevera Guan Tao, un ex funcionario del área cambiaria y ahora investigador sénior en CF40, un centro de estudios con sede en Beijing. “Pero la situación puede no ser mejor a partir de ahora”.

Si bien es probable que la inclusión del yuan entre las monedas de reserva aumente el atractivo de los activos chinos para los inversionistas extranjeros en el largo plazo, estos retiraron US$5.100 millones de los bonos locales en agosto y septiembre, contra entradas promedio de US$2.800 millones al mes hasta julio, según datos del Banco Popular de China. Esos fueron los únicos dos meses seguidos en los que se registraron más salidas que entradas desde que el banco central comenzó a publicar estos datos a finales de 2013.

Aunque los extranjeros tienen apenas 1,6% del mercado de deuda chino, que asciende a US$7 billones, el sutil cambio se registró mientras Beijing se acercaba a su objetivo de conseguir que el yuan fuera declarado moneda de reserva por el FMI.

Asegurar el estatus de reserva del yuan es “otro trofeo” para Beijing, dice Gordon Ip, gestor de fondos de Value Partners Group Ltd. , de Hong Kong, que administra US$15.700 millones en activos. “¿Pero va eso a desatar una ola de compra de bonos en renminbis? Improbable”.

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