Decisión de la Fed sobre las tasas deja a los países emergentes en un dilema


monedas-mundoEn otros tiempos, los inversionistas podían contar con que tan pronto como la Reserva Federal pusiera en marcha políticas más ajustadas, los mercados emergentes seguirían los pasos del banco central de Estados Unidos. Sin embargo, el descalabro de los commodities y la marcha lenta de la economía mundial han cambiado eso.

Cuando, como se espera, la Fed eleve la tasa de fondos federales hoy por primera vez desde 2006, muchos bancos centrales de los mercados emergentes no van a acompañarla. En lugar de ello, autoridades de México a Turquía se embarcarán en un proceso que muchos analistas y operadores esperan que dure un año o más, de tener que elegir entre dos extremos infelices: mantener las tasas bajas y aceptar la posibilidad de que la decisión pueda desencadenar una nueva y dañina ola de salidas de capitales, o seguir los pasos de la Fed y posiblemente enviar a la recesión a economías que ya están en dificultades.

Los inversionistas enfrentan también decisiones irritantes. Los precios de los activos de las economías emergentes han sido duramente golpeados en el último año por la caída en el sector de la energía y la desaceleración del comercio provocada, en parte, por el atrincheramiento económico de China. Los precios del petróleo han caído más de lo que muchos analistas preveían, y sólo unos pocos gestores de fondos están dispuestos a zambullirse en los mercados globales de acciones, bonos y materias primas en medio de una ola de volatilidad inusual para esta época del año.

Para los inversionistas, la divergencia de políticas sugiere que “la idea de que se pueden comprar activos de mercados emergentes como grupo está siendo cuestionada”, dice Jorge Mariscal, director de inversiones en mercados emergentes de UBS Wealth Management, cuya cartera de activos asciende a US$1,9 billones. “Los inversionistas tienen que elegir sus lugares”.

Invertir en países emergentes cuando EE.UU. crecía con fuerza solía ser algo obvio, dicen los inversionistas. En 2004, cuando la Fed inició su último ciclo de alzas de tasas, las economías emergentes crecieron a un vigoroso 7,3%, según el Fondo Monetario Internacional. A medida que el ciclo económico de EE.UU. maduraba, los inversionistas podían prepararse para cosechar ganancias en mercados internacionales que a menudo estaban en etapas tempranas de su propia trayectoria de expansión.

Ahora, sin embargo, la economía mundial parece más sincronizada que antes, pero también menos vigorosa, algo que se atribuye en parte a la masiva emisión de deuda en respuesta a la crisis financiera de 2008.

Este año, se prevé que los países emergentes crezcan 4%, el ritmo más débil desde 2009. La inflación también es más tenue, en torno a 4,5% este año en estos países, por debajo del 5,8% de 2004, según J.P. Morgan Chase & Co.

Analistas del banco estadounidense proyectan que la tasa de interés de referencia promedio en los mercados emergentes se mantendrá sin cambios en 5,8% hacia finales del próximo año. Entre los que probablemente sigan el ejemplo de la Fed durante al menos un aumento de la tasa figuran México, Israel, Hong Kong y Perú, cuyas economías o monedas están vinculadas más estrechamente a EE.UU.

También se espera que Brasil, Colombia y Turquía eleven sus tasas de interés, conforme los bancos centrales tratan de controlar la inflación. No obstante, en Rusia, Malasia y Polonia, es probable que los bancos centrales continúen con políticas de flexibilización monetaria para estimular el crecimiento, según J.P. Morgan.

Se espera que la Fed anuncie un aumento de la tasa de interés al concluir su reunión de política monetaria hoy y el mercado anticipa que algunos países emergentes también reaccionen con tasas más altas. Por ejemplo, se prevé que la tasa de corto plazo en México suba a 4,3% en 12 meses, frente a 3,3% en la actualidad, como sugiere el mercado de futuros al contado.

Los inversionistas también descuentan aumentos en Brasil de hasta 2,37 puntos porcentuales para septiembre de 2016, además de 0,6 puntos porcentuales en Chile en los próximos 12 meses y 1,14 puntos porcentuales en Sudáfrica.

Sin embargo, hay bastante incertidumbre sobre lo que en realidad puede pasar en muchos de estos países, debido a las frágiles condiciones económicas internas y a los potencialmente grandes movimientos de capitales en respuesta a cualquier cambio en las tasas.

En el caso de México, por ejemplo, Olga Yangol, especialista sénior en productos de deuda de mercados emergentes de HSBC, espera que el banco central mexicano siga los pasos de la Fed debido a que México está muy “integrado con EE.UU.”. Como resultado de eso, HSBC tiene en cartera un menor número de bonos mexicanos que lo que sugiere el índice de referencia y espera comprar bonos a rendimientos más altos después de que el Banco de México eleve las tasas.

Los analistas de Barclays PLC, en cambio, prevén que el Banco de México se desacople de la Fed y mantenga las tasas al nivel actual hasta junio de 2016, cuando tenga más claridad sobre la economía nacional. La estabilización reciente del peso mexicano, junto con la baja inflación y el crecimiento aún lento en el país, sugiere que las autoridades monetarias no modificarán las tasas, dijeron los analistas en una nota reciente.

“Detectamos un cambio de sentimiento desde su reunión de septiembre”, en la que el Banxico indicó que su política monetaria podría continuar durante más tiempo, dijo Marco Oviedo, economista jefe de Barclays México. El banco recomienda a sus clientes que mantengan en sus carteras los bonos en pesos mexicanos a 10 años para cerrar en los rendimientos actuales.

Algunos economistas dicen que la trayectoria de las tasas de los mercados emergentes también depende del ritmo al que la Fed ajuste su política monetaria. Marios Maratheftis, economista jefe de Standard Chartered Bank, cree que el ciclo en EE.UU. será breve, dada la débil recuperación de la economía, y que la Fed volverá a recortar las tasas hacia finales de 2016.

Bernd Berg, estratega de mercados emergentes de Société Générale, señala que un aumento de la tasa de referencia por parte del Banco de México sería “un gran error de política monetaria”.

Algunos países en desarrollo, como Malasia, se sienten cómodos con la debilidad de sus monedas porque gran parte de su deuda está denominada en divisa local, explica Berg. “No necesitan entrar en pánico y subir (las tasas)”.

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