Elevar la inflación en Europa parece una tarea imposible para el BCE


bce-omt-euroEl Banco Central Europeo enfrenta un duro desafío en su reunión de política monetaria de este jueves: hallar la forma de combatir una inflación persistentemente baja sin perjudicar a los frágiles bancos de la región.

Un año después de que el BCE lanzó un programa de estímulo de 1,5 billones de euros (US$1,65 billones), la zona euro ha vuelto a caer en una deflación en medio de la pronunciada caída de los precios del petróleo y su lenta recuperación económica parece ahora estancarse. La entidad no ha alcanzado su meta inflacionaria de casi 2% por tres años seguidos, lo que ha llevado a algunos inversionistas a dudar del poder de sus políticas.

Un factor que complica la situación es la reciente volatilidad de las acciones de los bancos, lo que podría agravarse si el BCE continúa reduciendo las tasas de interés, que ya se encuentran bajo cero. Las tasas negativas representan una especie de impuesto para los bancos, puesto que estas instituciones no pueden transferir los costos fácilmente a los clientes.

El presidente del BCE, Mario Draghi, ha prometido no “ceder” respecto de la inflación y ha dicho que está listo para aumentar el estímulo el jueves si nuevos datos indican que es necesario. Las proyecciones financieras que el banco central divulgará el 10 de marzo mostrarían una inflación muy por debajo de su meta para este año y el próximo.

“El BCE está atrapado entre una roca y un lugar duro porque ya ha usado mucho estímulo”, afirma Martin Lueck, estratega de inversión jefe de BlackRock Inc., que administra US$4,5 billones en activos. “Al mismo tiempo, nadie podría haber previsto que los precios de los commodities caerían tanto”.

Muchos economistas esperan que el BCE reduzca su tasa de depósitos —el interés que cobra a los bancos para mantener fondos en la entidad— en al menos 0,1 punto porcentual, a 0,4%. También esperan un incremento de su programa de compra de bonos de por lo menos 10.000 millones de euros al mes, a 70.000 millones de euros.

Los inversionistas dan por descontado un recorte de 0,12 puntos porcentuales en la tasa de depósitos del BCE y también esperan entre 10.000 millones y 15.000 millones de euros en compras adicionales de bonos al mes, señal Lueck.

No obstante, ambas opciones podrían presentar complicaciones, debido al riesgo de decepcionar a los inversionistas con un estímulo menor de lo esperado. Precisamente esto sucedió hace tres meses, cuando la decisión del BCE de bajar su tasa de depósitos en 0,1 punto porcentual y prolongar sus compras de bonos por seis meses vapuleó las acciones en Estados Unidos y Europa y fortaleció el euro frente al dólar.

Antes del anuncio, los funcionarios del banco central estaban divididos acerca de la necesidad de nuevos estímulos, según un resumen de la reunión de diciembre. Algunos miembros argumentaron que la economía del bloque se estaba recuperando y que la inflación subyacente —que excluye los volátiles precios de la energía y los alimentos— estaba subiendo.

Jens Weidmann, el presidente del banco central alemán, o Bundesbank, se ha opuesto públicamente al programa de compra de bonos del BCE y advirtió a fines de enero que la entidad no debería reaccionar exageradamente al abaratamiento del crudo.

Estos argumentos serán mucho más difíciles de justificar en esta ocasión, dicen economistas. Los precios al consumidor cayeron 0,2% interanual en febrero, la primera lectura negativa desde septiembre, informó la semana pasada la agencia de estadísticas de la Unión Europea. La inflación subyacente también retrocedió a 0,7%, un mínimo de 10 meses, lo que indica que los bajos costos del petróleo podrían estar trasladándose a los salarios y otros precios, una preocupación clave para el BCE. En tanto, un sondeo empresarial muy seguido indicó la semana pasada que el crecimiento se había desacelerado a un mínimo de 13 meses.

Existen señales claras de un nuevo debilitamiento de la demanda y la expansión del crédito en la zona euro, lo que requiere una medida del BCE para evitar una mayor caída de la inflación, señala Holger Schmieding, economista jefe de Berenberg Bank en Londres.

En las últimas semanas, Weidmann ha realizado menos declaraciones sobre los riesgos de un estímulo adicional, según economistas y funcionarios del BCE. Debido a una peculiaridad del sistema de votación del BCE, el Bundesbank no tendrá un sufragio en esta reunión.

Una razón por la que se puede esperar un nuevo recorte de las tasas es que es una medida relativamente poco controvertida dentro del consejo de gobierno del BCE, según el resumen de la reunión de diciembre. Varios miembros de la junta dijeron que preferirían una reducción más profunda de las tasas a otras herramientas de estímulo, como compras de bonos.

El BCE, al igual que otros grandes bancos centrales, está comprando activos de tenedores privados como el mecanismo primario para inyectar liquidez a la economía, puesto que el método tradicional —recortar las tasas de interés— ha perdido efectividad por el hecho de que las tasas están en cero o cerca. Una tasa de depósitos negativa, argumenta el BCE, complementa sus compras de bonos al animar a los bancos a prestar dinero a empresas y consumidores en lugar de guardarlo en el banco central.

No obstante, los bancos y los inversionistas advierten que una nueva reducción de las tasas elevará la presión sobre los bancos de la región, cuyas acciones han caído cerca de 10% en lo que va del año ante los temores sobre su rentabilidad. El Banco de Pagos Internacionales, que agrupa a los bancos centrales, advirtió el domingo que los estímulos monetarios podrían tener menos efecto en los mercados financieros que en el pasado y señaló que había mucha incertidumbre acerca del comportamiento de los consumidores y las instituciones si las tasas volvieran a bajar.

“En algún punto, relajar la política de forma demasiado enérgica puede ser contraproducente”, asevera Lueck. Las tasas negativas, explica, no sólo ejercen presión sobre las ganancias de los bancos, sino que también envían una “señal bastante sombría”, a otras empresas, que podrían decidir reducir sus gastos de capital si creen que los precios no subirán.

Economistas prevén que, para compensar los costos para los bancos, el BCE presente un sistema de capas en caso de que reduzca las tasas mucho más, lo que impondría la tasa más alta a sólo una porción de las reservas de los bancos.

También esperan que el BCE modifique su programa de compras de bonos, si es que toma esa decisión, para evitar un predominio de algunos mercados, como el de los ultraseguros bonos soberanos alemanes. No obstante, los ajustes podrían plantear problemas legales si sesga las compras hacia deuda de España o Italia, dicen analistas, ya que podría generar preocupaciones de que el banco central imprime dinero para financiar gobiernos individuales, algo que está prohibido bajo los tratados de la UE.

Dado el deterioro del panorama económico, algunos economistas dicen que el BCE debería expandir su programa a nuevas clases de activos, como las acciones o incluso los bienes raíces, una política ya adoptada por el banco central de Japón.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Noticias y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.