Billones en deuda en los hogares de USA, pero poca preocupación.


debt-and-ball-in-spanishSi las tendencias actuales persisten hasta finales de año, los hogares estadounidenses terminarán 2016 debiendo tanto como debían durante el cenit del crédito de 2008.

La deuda global ya ha superado los niveles de 2008 y sigue al alza. Es bastante asombroso que esto ocurra tan poco tiempo después de unas crisis impulsadas por la deuda en Estados Unidos y Europa y en medio de grandes preocupaciones por el exceso de endeudamiento en Japón, China y los mercados emergentes.

Pero a pesar de la ansiedad, la posibilidad de que estalle una crisis de deuda a corto plazo es baja. Tasas de interés más bajas implican pagos mucho más bajos de lo que eran antes de la última crisis. En EE.UU., la deuda de los hogares es muy baja cuando se compara con la economía en general. Y en el resto del mundo, los préstamos pueden ser fácilmente refinanciados.

Sin embargo, incluso con tasas bajas, el ciclo de endeudamiento y refinanciamiento tiene un costo. Personas, gobiernos y empresas gastan ahora en lugar de hacerlo más tarde, probablemente reduciendo así su crecimiento futuro. El ciclo también permite pedir prestado durante años, lo cual puede ser bueno —por ejemplo, si permite ganar tiempo para afianzar una reforma— o malo, si permite que malas políticas se prolonguen indefinidamente.

A finales del primer trimestre de este año, los hogares estadounidenses debían US$12,25 billones de dólares (millones de millones), 1,1% más de lo que debían a finales de 2015, según el informe trimestral sobre endeudamiento y crédito de los hogares del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, publicado el martes pasado. Si el resultado del primer trimestre se repite a lo largo del año, la deuda de los hogares estadounidenses se acercará al récord de US$12,68 billones, que alcanzó en el tercer trimestre de 2008.

Imagen11111Mucha gente recuerda ese trimestre porque fue cuando el sistema financiero global se cayó al precipicio.

Esta vez es diferente porque las tasas de interés a corto plazo han estado cerca de cero desde entonces. Para los consumidores estadounidenses, eso significa que los pagos de deuda medidos como porcentaje del ingreso personal disponible se encuentran en su nivel más bajo desde al menos 1980, a pesar de que la carga de deuda es mucho mayor. Además, una mayor cantidad de préstamos han sido otorgados a deudores con mayor capacidad de pago.

En EE.UU., la combinación de esta mayor calidad de los prestatarios, la abundancia de empleos y las bajas tasas de interés hacen que las tasas de incumplimiento se ubiquen hoy en mínimos históricos.

Las bajas tasas de interés han tenido un impacto aún más dramático fuera de EE.UU., donde las economías son más débiles o inestables. La deuda global, incluyendo la de hogares, empresas y gobiernos, ha aumentado del 221% del PIB global a finales de 2008 a 242% al final del primer trimestre de este año. Pero el costo del pago de intereses como porcentaje del PIB se ha reducido de un máximo de 11% a 7%, según J.P. Morgan.

Japón es el mejor ejemplo de cómo las tasas de interés bajas pueden cambiar las reglas del juego. El nivel de deuda de Japón (400% del PIB) es, por mucho, el más alto del mundo. Uno de los grandes misterios de las finanzas es por qué los inversionistas siguen prestando dinero al gobierno japonés para obtener rendimientos insignificantes o negativos, cuando parece imposible que ese país pague su deuda.

Pero la proporción entre costo del interés y el PIB japonés es de sólo 2%, una de las proporciones más bajas del mundo, según J.P. Morgan. En ese nivel y con amplios volúmenes de ahorro interno, ese juego podría continuar indefinidamente.

El ejemplo de Japón alivia algunas de las preocupaciones a corto plazo sobre China, en donde el endeudamiento para impulsar la economía se ha convertido en una política nacional. La proporción de deuda a PIB ha pasado de poco más de 140% antes de la crisis financiera a 243% en la actualidad. Pero la proporción costo del interés y PIB es de 12%. Es de las más altas del mundo, y más alta que la que EE.UU. tenía antes de la crisis. Pero la relación no ha aumentado en dos años, pese a que la deuda de China ha crecido.

Más importante aún, China tiene mucho margen para recortar las tasas de interés. Y los prestamistas también están refinanciando sus préstamos y extendiendo sus vencimientos. La deuda no puede elevarse siempre, pero si no hay una crisis en China, hay pocas razones para pensar que el juego de la deuda no continuará en el futuro previsible.

“En un mundo en el que refinanciar la deuda no es difícil, la sostenibilidad de la deuda debería ser impulsada por los costos del interés”, dijo el analista de J.P. Morgan Nikolaos Panigirtzoglou.

El riesgo es que la creciente inflación lleve a los bancos centrales a elevar las tasas de interés. Pero la inflación también alivia la carga de la deuda al permitir que los deudores paguen sus préstamos con dinero más barato. Ese es el mejor de los escenarios para que el gobierno japonés pueda pagar su deuda.

En todos estos escenarios, los perdedores son los ahorradores y los prestamistas; a quienes casi no se les paga en absoluto por la provisión de capital y que se arriesgan a perder dinero en términos reales.

Pero también algunos deudores están preocupados. Los préstamos para estudiantes universitarios en EE.UU. representan actualmente 10% de la deuda de los hogares, el doble de lo representaba en 2008. El 11% de esa deuda está en o cerca de default. En los mercados emergentes, la caída de precios de las materias primas y la depreciación de las monedas hace que sea difícil para algunos países pagar la deuda denominada en dólares.

Inevitablemente, la capacidad de apilar deuda con pocas consecuencias conduce a la complacencia. La calidad de la deuda en EE.UU. es en general buena, pero este no es el caso en China. Las estimaciones de préstamos incobrables en los balances bancarios llegan hasta 19% frente a una estimación oficial de 1,6%. Standard Chartered estima que en 2020, la deuda china superará 300% del PIB.

Cualquier golpe, como por ejemplo una nueva fuga de capitales o una gran recesión en el extranjero, podría inclinar a China— e incluso Japón— hacia una crisis. Las circunstancias que permiten grandes acumulaciones de deuda pueden continuar por mucho tiempo, pero no son eternas. Este es el riesgo con que la economía mundial se enfrentará en algún momento.

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