Goldman Sachs y Morgan Stanley se reinventan con la banca minorista


Goldman_Sachs_Morgan_Stanley_SplitEn los momentos más álgidos de la crisis financiera en 2008, Goldman Sachs Group Inc. y Morgan Stanley pasaron a ser holdings bancarios con el objetivo de restaurar la confianza de los mercados y obtener el respaldo implícito de la Reserva Federal de Estados Unidos.

Pocos, sin embargo, pensaron que los colosos de Wall Street iban a hacer cambios fundamentales. Se trataba, más bien de convertirse en bancos hasta que sus operaciones de corretaje de valores y banca de inversión volvieran a ser el motor de sus ganancias.

La realidad, no obstante, ha sido otra. Los ingresos provenientes del corretaje de valores se han reducido, regulaciones más estrictas los han obligado a dejar de lado negocios otrora rentables y mayores requisitos de capital han moderado sus ganancias. El retorno sobre el capital de Goldman en 2015 alcanzó 7,4% mientras que el de Morgan Stanley fue de 8,5%. Ambas cifras están muy por debajo de los máximos logrados antes de la crisis, de 32,8% y 23,6%, respectivamente.

La respuesta de Goldman y Morgan Stanley ha sido volcarse hacia negocios más básicos de la banca, en una apuesta a que el prestigio de sus marcas las ayude a superar su falta de experiencia en la captación de depósitos y colocación de créditos entre la clase media estadounidense.

Las decisiones han sorprendido a muchos y sugieren que los negocios de mercados de capitales están en un punto de inflexión. “Hace algún tiempo no se me hubiera ocurrido que estarían haciendo esto”, dijo Richard Kovacevich, ex presidente de Wells Fargo & Co. De todos modos, conforme las nuevas normas y la menor actividad de los clientes merma los ingresos del corretaje, “uno se reduce o trata de sustituir” las ganancias perdidas.

Goldman Sachs y Morgan Stanley abordan la banca tradicional con énfasis distintos. Morgan Stanley, que ya ha transformado la gestión de patrimonio en uno de sus principales negocios, trata de obtener más ingresos de sus clientes más acaudalados. Goldman, en cambio, ha reforzado sus operaciones de internet con la esperanza de captar depósitos y otorgar créditos a los ciudadanos comunes y corrientes, con lo que abre la puerta a los clientes con menos poder adquisitivo que antes rechazaba.

Las estrategias de los dos bancos de inversión son seguidas de cerca por los accionistas que han tenido que soportar valuaciones mediocres. Las acciones de Goldman y Morgan Stanley se transan con un descuento respecto de su valor en libro o patrimonio neto. El inversionista activista ValueAct Capital Management LLP reveló hace unas semanas que había adquirido una participación de 2% en Morgan Stanley debido principalmente a que estaba de acuerdo con la estrategia del presidente ejecutivo, James Gorman, de expandir el negocio de gestión de patrimonio.

En al menos un aspecto, la incursión en la banca minorista puede ser oportuna. Los inversionistas creen que las maltratadas acciones de los bancos pueden repuntar si suben las tasas de interés.

En este momento, Goldman y Morgan Stanley no son grandes prestamistas y, por ende, se beneficiarían menos que otros bancos de un aumento de las tasas en EE.UU. Un alza de 1% en las tasas de interés se traduciría en un incremento promedio de 11% en las ganancias de un banco estadounidense grande, pero las utilidades de Goldman sólo subirían 4% y las de Morgan Stanley 8%, según Nomura Securities. Para no quedar a la zaga, Goldman y Morgan Stanley han estado expandiendo su división de préstamos y depósitos en los últimos años. En el caso de Morgan Stanley, su cartera de préstamos se ha más que triplicado desde 2012 y ahora ronda los US$93.000 millones. La de Goldman, a su vez, ha crecido de US$25.000 millones a US$64.000 millones en igual lapso.

Todavía tienen un largo camino que recorrer. Al 30 de junio, los depósitos combinados de ambas empresas bordeaban los US$276.000 millones, una quinta parte de los de J.P. Morgan Chase & Co. Los préstamos combinados también representan cerca de un 20% de los de J.P. Morgan, el mayor banco estadounidense por activos.

Los depósitos son del gusto de los reguladores puesto que son una forma barata de conseguir el financiamiento necesario para protegerse de un nuevo colapso financiero, además de que también se pueden transformar en préstamos.

Goldman recurre a la web para ambos propósitos. Después de los años que siguieron a la crisis, en los que se aferró a lo que mejor sabía hacer, el corretaje de valores, el banco les ha abierto la puerta a clientes menos acaudalados. Goldman empezó a captar depósitos en internet en abril tras la compra de la plataforma de ahorro en línea de General Electric Co. , una operación que incluye US$16.000 millones en depósitos y un centro de llamadas en Cedar Rapids, Iowa. Prácticamente cualquier persona puede abrir una cuenta de ahorro con un depósito de US$1, lo que contrasta con el mínimo anterior de US$10 millones en activos.

Goldman también empezará dentro de algunas semanas a otorgar préstamos a través de una plataforma en internet llamada Marcus, en honor a Marcus Goldman, quien formo el banco en el siglo XIX. Los préstamos personales de Marcus estarán orientados a personas con deudas de tarjetas de crédito ofreciendo consolidarla a tasas más bajas, indican fuentes cercanas.

La ofensiva en el área de los créditos de consumo es probablemente un componente pequeño dentro de la campaña del banco para expandir su cartera crediticia. Goldman ha aumentado el financiamiento de las fusiones que sus banqueros orquestan y los préstamos que ofrece a sus clientes de banca privada.

El mes pasado, Morgan Stanley empezó a ofrecer nuevos beneficios a los clientes que inviertan en sus cuentas de corretaje, como la devolución de los cobros de los cajeros automáticos y una cuenta de ahorro que paga 0,45 puntos porcentuales al año, según una fuente cercana. La cifra es 30 veces lo que los actuales clientes reciben por sus depósitos, pero sólo la mitad de lo que los clientes de Goldman consiguen al abrir una cuenta de ahorros.

Morgan Stanley estableció su estrategia de banca minorista hace siete años. Durante la crisis financiera, el banco sufrió mayores pérdidas que Goldman y consideró que era imperativo cambiar de curso. A inicios de 2009, compró la corredora minorista de valores Smith Barney, que estaba en manos de Citigroup, para sumarla a Dean Witter, que había adquirido en los años 90.

James Gorman, el presidente ejecutivo de Morgan Stanley, dijo en junio que ese banco “no está ni cerca de alcanzar su capacidad en lo que respecta a lo que puede hacer por el lado de los préstamos”. Su ejército de asesores financieros es alentado a promocionar los créditos hipotecarios y los préstamos respaldados por valores.

Es un negocio que puede ser rentable para Morgan ya que los ingresos de los préstamos normalmente no son compartidos con los corredores con la misma generosidad que los generados por el corretaje y los cargos a las cuentas.

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