Una Reserva Federal dividida se inclina por no subir las tasas


fed2A una semana de su próxima reunión de política monetaria y sin un fuerte consenso respecto de qué decisión tomar, los funcionarios de la Reserva Federal parecen inclinarse a esperar hasta finales de año antes de elevar las tasas de interés a corto plazo.

Es una decisión cerrada. Con la inflación por debajo del objetivo del 2% y una tasa de desempleo que se ha mantenido con pocos cambios en los últimos meses, los funcionarios no perciben la urgencia para cambiar las tasas en este momento, de acuerdo con sus recientes comentarios públicos. Las tasas de interés pueden afectar las valoraciones de las acciones, el costo de financiación de las viviendas y la decisión de las compañías de emprender nuevos proyectos, por lo que las decisiones de la Fed ocupan el centro de interés del mercado.

Durante varias semanas, los inversionistas vieron una escasa probabilidad de un aumento de tasas en septiembre, pero eso cambió en días recientes.

El viernes, luego de una serie de comentarios de funcionarios de bancos regionales de la Fed que los operadores interpretaron como una señal de que el banco central estaba considerando la posibilidad de aumentar las tasas, la bolsa de Nueva York se cayó profundamente.

El lunes, con esas preocupaciones aliviadas, el Promedio Industrial Dow Jones terminó el día subiendo 239.62 puntos, o 1,32%, a 18.325,07, revirtiendo algunas de las pérdidas del viernes.

La Fed tiene también algunas presiones externas para actuar. El presidente ejecutivo de JP Morgan Chase & Co., James Dimon, abogó el lunes por un aumento de tasas ante el Club Económico de Washington, D.C. Los banqueros se han quejado de que las bajas tasas afectan sus márgenes de ganancia al limitar lo que ellos pueden cobrar a sus clientes por un préstamo.

La tasa de referencia de la Fed para préstamos interbancarios, la denominada tasa de fondos federales, se ha mantenido también en un rango de 0,25% a 0,5% desde diciembre.

La presidenta de la Fed, Janet Yellen, pasará la semana anterior a la reunión de política del 20 y 21 de septiembre hablando tras bambalinas con otros 16 funcionarios de la Fed, escuchando sus puntos de vista y trazando un plan para la reunión. Yellen se enfrenta con más discrepancias internas que las que han sido habituales desde que asumió la jefatura del organismo en 2014.

Con la tasa de desempleo en 4,9%, algunos presidentes regionales de la Fed creen que el mercado laboral se ha recuperado en gran parte de la crisis financiera de 2007-2009 y que ya no se justifica tener tasas de interés a corto plazo apenas por encima de cero. Este grupo señala que los riesgos para la economía de EE.UU. provenientes del extranjero se han disipado en las últimas semanas, fortaleciendo el argumento de subir las tasas ahora.

Para el otro grupo, la palabra clave es paciencia. Estos funcionarios apuntan en general a elevar las tasas este año, pero no ven la necesidad de actuar ya mismo. Señalan que la relativa estabilidad de la tasa de desempleo ha reducido la urgencia de elevar el costo del crédito para evitar el sobrecalentamiento de la economía.

Por otra parte, debido a que la economía está creciendo muy lentamente, este grupo no cree que las tasas necesiten subir demasiado en los próximos meses y años.

Lael Brainard, una gobernadora de la Fed que ha sido una voz muy activa en el campo de los que quieren esperar, hizo un llamado a la “prudencia” el lunes durante un discurso en Chicago.

El discurso fue seguido de cerca por los mercados porque algunos operadores habían especulado que Brainard podría revertir su posición y apoyar un aumento de tasas ahora. En cambio, ella expuso cinco argumentos por los cuales la Fed debe mantener su actual estrategia de mover las tasas con cautela y lentitud.

Uno de sus argumentos es que la inflación no ha sido sensible a la disminución del desempleo, que cayó del 10% al 5% después de la crisis financiera. El que la inflación se mantenga en niveles tan bajos, dijo, elimina la presión sobre la Fed para que ésta actúe preventivamente con el fin de evitar un alza de los precios de artículos de consumo.

Pero la decisión de retrasar la subida de las tasas tendría también riesgos para Yellen. La Fed podría ser criticada por confundir a los participantes del mercado con mensajes contradictorios. Yellen misma argumentó el mes pasado en Jackson Hole, Wyoming, que en el argumento en favor de aumentar las tasas se había fortalecido. Estas declaraciones fueron interpretadas por algunos participantes en el mercado como una señal de que ella estaba lista para apoyar un alza.

Los operadores de los mercados de futuros ven una probabilidad del 15% de aumento de tasas en la reunión de septiembre de la Fed y del 57% en la reunión del 13 y 14 de diciembre. Los funcionarios de la Fed suelen ser reacios a sorprender a los inversionistas, otro factor que inclina la balanza hacia una demora.

Los funcionarios también se reunirán el 1 y 2 de noviembre, pero parece poco probable que tomen una decisión alcista en ese momento, justo una semana antes de las elecciones.

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