La apuesta de AT&T por los medios de Time Warner depende de los reguladores


time-warner-attLa compra de Time Warner Inc. transformaría al conglomerado de telecomunicaciones AT&T Inc. en un gigante de los medios de comunicación.

La compañía combinada acoplaría los millones de abonados de telefonía móvil y televisión de pago de AT&T con el amplio contenido de Time Warner, que incluye canales como CNN, TNT y HBO, además del estudio de cine y televisión Warner Bros. La operación, de US$85.400 millones, redobla la apuesta de AT&T a que la televisión y el video reanuden el crecimiento del estancado mercado celular en Estados Unidos.

Una de las grandes preguntas es si los reguladores darán el visto bueno a una nueva consolidación de los medios, en especial después de sus reparos sobre la fusión entre Comcast Corp. y NBC Universal, que pertenecía a General Electric Co. Ex reguladores sostienen que las autoridades exigirán, por lo menos, condiciones importantes antes de aprobar la unión.

El mayor argumento a favor de la transacción, que al incluir deuda superaría los US$100.000 millones, radica en que se trataría de una fusión vertical, es decir que las empresas no compiten en forma directa, sino que son parte de la misma cadena de suministro. Time Warner provee contenido que AT&T distribuye. No es una fusión horizontal, como el intento fallido de AT&T de adquirir el operador celular T-Mobile en 2011, que habría unido a dos compañías que ofrecen el mismo servicio.

“El contenido premium siempre gana. Es lo que ha ocurrido en la pantalla grande, en la pantalla de TV y ahora es lo que está pasando en la pantalla móvil”, dijo Randall Stephenson, presidente ejecutivo de AT&T, quien también asumiría las riendas de la empresa combinada. Jeff Bewkes, su contraparte en Time Warner, permanecería en la compañía por un período interino para ayudar en la transición.

Las compañías indicaron que su objetivo es ser el primer grupo de telefonía celular en EE.UU. capaz de competir palmo a palmo con las empresas de cable al ofrecer un paquete de video en internet semejante al de la televisión paga. “Trastornará el modelo de entretenimiento tradicional y extenderá los límites de la disponibilidad de contenido móvil para beneficio de los usuarios”, señalaron AT&T y Time Warner en un comunicado.

La adquisición de Time Warner, no obstante, transformaría a AT&T en una de las empresas más endeudadas del mundo. La compañía, el mayor emisor no financiero de deuda denominada en dólares, acumula una deuda neta de unos US$119.000 millones, prácticamente el doble que hace cinco años. “Esto los dejaría, creo, muy cerca de las firmas financieras en cuanto a la emisión de bonos no garantizados”, afirma Mark Stodden, analista de crédito de Moody’s, quien estima que el endeudamiento total puede ascender a US$170.000 millones si se aprueba la transacción.

En una nota de investigación, los analistas del banco de inversión suizo Credit Suisse prevén “una evaluación regulatoria prolongada” con un “desenlace incierto”.

Michael Regan, ex ejecutivo de asuntos regulatorios de 21st Century Fox Inc., quien ayudó a la empresa a estudiar la compra de Time Warner en 2014, una iniciativa que no prosperó, dice que el tema principal “será el tamaño”. “Sin conocer los detalles, esta transacción tiene una estructura que todos ya hemos visto, en una versión diferente”.

En una conferencia telefónica realizada el sábado, Stephenson restó importancia a los escollos regulatorios y señaló que AT&T no está eliminando un competidor, sino comprando un proveedor, una clase de combinación que no es bloqueada por los reguladores. “Creemos que cualquier preocupación de los reguladores sería abordada por las condiciones” que impongan, manifestó.

Es probable que las empresas tengan que contar con un verdadero ejército de lobistas para superar las objeciones de las autoridades antimonopolio de EE.UU., legisladores y rivales tanto en el sector de medios como en el de telecomunicaciones. Legisladores, grupos de la industria y políticos prominentes como el candidato presidencial republicano, Donald Trump, y el aspirante demócrata a la vicepresidencia, Tim Kaine, han indicado que la combinación de los millones de suscriptores de telefonía celular de AT&T y la red de canales de televisión y contenido de Time Warner podría limitar la competencia y perjudicar a los consumidores.

Es probable que los rivales suenen las alarmas sobre la escala de la compañía combinada de cara a extraer concesiones durante el proceso de evaluación de los reguladores. Zenia Mucha, directora de comunicaciones de Walt Disney Co. , indicó el sábado que “una transacción de esta magnitud amerita obviamente un escrutinio regulatorio muy estrecho”.

Es probable que las empresas tengan que contar con un verdadero ejército de lobistas para superar las objeciones de las autoridades antimonopolio de EE.UU., legisladores y rivales tanto en el sector de medios como en el de telecomunicaciones. Legisladores, grupos de la industria y políticos prominentes como el candidato republicano Donald Trump y el aspirante demócrata a la vicepresidencia, Tim Kaine, han indicado que la combinación de los millones de suscriptores de telefonía celular de AT&T y la red de canales de televisión y contenido de Time Warner podría limitar la competencia y perjudicar a los consumidores.

Las conversaciones comenzaron en agosto, cuando Stephenson visitó a Bewkes en las oficinas de Time Warner en Nueva York. “Vino a hablar conmigo sobre su visión de la distribución a futuro y mi visión del contenido”, relató el presidente ejecutivo de Time Warner en una entrevista el sábado, tras el anuncio de la fusión. “Me dijo: ‘Conceptualmente podría tener sentido que nos combinemos. ¿Deberíamos investigarlo?’”.

Los ejecutivos siguieron analizando las alternativas y se comunicaron con sus respectivas juntas directivas. Con el tiempo, llegaron a la conclusión de que era lógico fusionarse, dijo Bewkes.

Time Warner tiene experiencia en tratar de combinar activos de medios e internet luego de su desastrosa unión con AOL en 2000, que pasó a ser un ejemplo digno de estudio de todo lo que puede salir mal en una fusión ambiciosa. Bewkes recalcó que una gran diferencia con la época del pacto con AOL es que la distribución se ha vuelto un componente incluso más fundamental a la hora de brindarles a los consumidores lo que quieren de los medios: paquetes de contenido más flexibles y las plataformas desde donde pueden acceder al contenido. “Hay más contenido transmitido por móvil”, aseveró.

Por otra parte, la incorporación de Time Warner ayudaría a AT&T a hallar nuevas áreas de crecimiento en un momento en que su negocio central de telefonía móvil está saturado y su participación de mercado no le permite hacer grandes adquisiciones en EE.UU.

La empresa de telecomunicaciones perdió 268.000 suscriptores de su servicio principal de telefonía celular en el tercer trimestre y sus clientes de video se han reducido en cerca de 200.000 luego de que compró el proveedor de televisión satelital DirecTV el año pasado.

Se trataría, con holgura, del mayor acuerdo en el sector de medios en los últimos años. Time Warner tenía una capitalización bursátil en torno a US$68.000 millones y AT&T de cerca de US$233.000 millones antes de que The Wall Street Journal informó el viernes acerca de negociaciones avanzadas entre las dos compañías. De concretarse, el entretenimiento pasaría a representar más de 40% de la facturación de AT&T, una diversificación importante de un negocio de telefonía celular que se ha vuelto cada vez más competitivo.

“Jeff y yo tenemos una visión de que es posible ensamblar esto, uno puede repetir y desarrollar contenido en forma diferente para estas nuevas plataformas”, dijo Stephenson durante la teleconferencia.

También se trataría de la mayor operación en los nueve años de Stephenson, de 56 años, al frente de AT&T. Es probable que su legado sea expandir la compañía, que el año pasado facturó US$146.000 millones, más allá de las telecomunicaciones para incursionar en televisión y video.

Stephenson, que empezó a trabajar en AT&T en 1982 tras haber obtenido una maestría en contabilidad de la Universidad de Oklahoma, estuvo en México entre 1992 y 1996, cuando trabajó con el magnate Carlos Slim y fue el principal ejecutivo de finanzas de la empresa para América Latina. Luego de su paso por México, donde aprendió español, asumió como director financiero de la compañía en 2001 y como director operativo en 2004, donde fue el lugarteniente del presidente ejecutivo de ese entonces, Ed Whitacre, quien realizó las compras de AT&T Wireless, AT&T Corp. y BellSouth.

“En esta industria, si se puede obtener escala y gestionar la escala y la complejidad, es una ventaja competitiva gigantesca”, señaló en una conferencia con inversionistas.

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