Inversiones con un enfoque de valor


La diversificación en las inversiones es esencial para disminuir el riesgo de los portafolios. Tiene sentido conformar una cartera de inversión con diferentes clases de activos no correlacionados que den una mejor rentabilidad contra el riesgo que asumen.

Las inversiones realizadas con un enfoque de valor han tenido históricamente un desempeño superior en el largo plazo a pesar de tener generalmente una liquidez restringida. Estos activos deberán formar parte de las carteras de inversión de largo plazo, como, por ejemplo, para el retiro. Para explicar cómo se invierte con un enfoque de valor será necesario definir el concepto de valor en los activos y la metodología necesaria en la toma de decisiones.

Este concepto de inversión en valor fue desarrollado por Benjamin Graham y David Dodd; consiste en adquirir activos a un precio menor a su valor intrínseco. Esta diferencia entre precio y valor la llamaron margen de seguridad, ya que una vez que el mercado reconoce en el precio este valor intrínseco se realiza una utilidad superior comparándola con haber tenido activos con precios similares a su valuación teórica.

La dificultad de este enfoque de inversión radica en encontrar el valor intrínseco, para lo cual es necesario utilizar el análisis fundamental con sus múltiples herramientas.

A lo largo del tiempo con una mayor transparencia y disponibilidad de la información, las técnicas de valuación han mejorado su asertividad; asimismo, el mejoramiento del gobierno corporativo disminuyó el riesgo de inversión en estos activos.

Dentro del las herramientas del análisis fundamental podemos utilizar el método de Flujo de Fondos Descontados (DCF, por su sigla en inglés), que consiste en calcular a valor presente los flujos futuros de este activo, cálculo del valor de mercado de los activos; es decir, que el valor de mercado sea menor al valor de reposición, como ejemplo, existen muchas metodologías para calcular el valor real de los activos.

En el caso de renta variable, generalmente encontramos activos con valor en condiciones normales de mercado en las acciones con bursatilidad media y baja, poca cobertura por parte de analistas, catalogadas como olvidadas por el mercado y en las situaciones que provocan bajas significativas del precio de los activos, como por ejemplo, la crisis reciente de la economía global. Por estas características este tipo de inversiones son de largo plazo, ya que necesitan tiempo para que los mercados reconozcan en el precio el valor real de estos activos.

Como punto de partida se pueden buscar acciones que tengan múltiplos precio utilidad o precio valor en libros bajos para luego, con las herramientas del análisis fundamental, encontrar el valor intrínseco. Es fundamental considerar en el cálculo de la valuación la existencia de activos intangibles, así como la probabilidad de cambios disruptivos en la industria que puedan afectar el valor. Como seguridad se deberían buscar empresas con ventajas competitivas duraderas.

Por ejemplo: una empresa tiene un patrimonio de 250 millones de pesos y en circulación existen 5 millones de acciones. El valor patrimonial por acción será de 250 millones/5 = 50 pesos por acción.

El valor patrimonial (PLV) por acción se compara con el precio de la acción; en nuestro ejemplo vamos a suponer que la acción cotiza en 100 pesos, la relación precio-valor en libros se calcula como: 100/50 = 2. En este caso la acción cotiza dos veces su valor patrimonial.

Para interpretar esta información se analiza el PLV respecto a la Rentabilidad Financiera (ROE) de la compañía, con el que se obtiene el precio al que está dispuesto a comprar el inversionista para obtener un retorno adecuado. Si la compañía genera un ROE de 20% anual, quien compra la acción a una vez su valor en libros estaría obteniendo este retorno, pero si se adquiere a dos veces el valor patrimonial, el retorno del inversionista sería de 10%; a mayor ROE, más alta la relación PVL.

Para determinar si la acción está cara o barata se debe determinar el retorno que está ofreciendo la acción a ese precio. Por ejemplo, comprar una empresa con ROE de 30% a cinco veces su valor patrimonial le ofrece al inversionista un retorno de 6 por ciento. El retorno obtenido con la relación ROE/PVL, la coyuntura del mercado, sector y el riesgo de la empresa son los factores que determinan si una acción está cara o barata.

En resumen, las inversiones con enfoque de valor son rentables en el largo plazo, por lo que deberán formar parte de un portafolio diversificado de acuerdo con la tolerancia al riesgo y el horizonte de inversión y requieren del análisis fundamental para encontrar el valor real de los activos aprovechando las desviaciones que puedan tener los precios de mercado.

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