Ahorro para el retiro


Uno de los errores financieros más frecuentes de las personas es no pensar en el futuro.

Cuando hablamos del ahorro para el retiro, todos seguramente podremos mencionar al menos 10 beneficios que nos ayudarán a enfrentar una vejez sin complicaciones. Si lo sabemos, ¿por qué no ahorramos?

Existen varias teorías que tratan de entender las razones por las que no ahorramos o por qué no lo hacemos en las condiciones y regularidad que nuestras necesidades futuras lo requieren.

Desde los años 70 hubo diferntes investigaciones científicas aplicadas al conocimiento del comportamiento social, humano, cognitivo y emocional que buscan comprender por qué y cómo tomamos nuestras decisiones, particularmente las irracionales y las perjudiciales. Aquí comparto algunas de estas conclusiones.

Primero, nos encontramos atados a la recompensa inmediata, ponemos más énfasis en el presente y esto se debe al precondicionamiento que nos lleva a obtener una recompensa en ese preciso momento; detrás de este condicionamiento se encuentran muchas de nuestras compras impulsivas y otras, que son las que afectan la calidad de nuestro gasto diario.

El segundo factor que influye es la forma en que compramos y las formas de pago que usamos. Existen algunos estudios que demuestran que el uso de las tarjetas de crédito facilita las compras impulsivas, y que pagar en efectivo nos hace reflexionar, ya que provoca una sensación de mayor sacrificio al desprenderse físicamente de los recursos.

Y, por último, también nos vemos influenciados ante el concepto económico del denominado “descuento hiperbólico”, que básicamente intenta explicar por qué ante dos posibles recompensas parecidas, nos inclinamos a quedarnos con la más inmediata, sacrificando así iniciativas o proyectos futuros por satisfacciones presentes.

En resumen, cualquier recompensa que tengamos que esperar es mucho menos valiosa que una que llegue ahora mismo; es decir, si nos dicen que nos van a pagar 1,000 pesos en un año o 500 pesos ahora, elegimos la cantidad más baja, porque la que se nos ofrece en el futuro la vemos con menor valor.

Ahora, ¿hay solución? Dentro de los estudios de Economía Conductual también existen resultados que se proponen para usar a nuestro favor, los llamados nudges o “empujones”, que no son más que pequeños estímulos para lograr grandes cambios.

Un ejemplo es contratar un ahorro programado, ya que las exigencias de la vida diaria compiten por atraer nuestra atención constantemente y puede resultarnos difícil establecer prioridades de ahorro, pero para lograr que el ahorro sea lo más fácil posible, lo mejor es automatizarlo.

Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía 2002, indica que uno de los errores financieros más frecuentes de las personas es no pensar en el futuro.

Aprender a moderar nuestros impulsos de recompensa inmediata, buscar educación financiera que nos permita, entre otras cosas, valorar los beneficios de la previsión del futuro y buscar mecanismos simples que nos hagan fácil realizar el ahorro, son herramientas que nos permitirán llegar dignamente a la vejez.

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