Los listados directos generan nerviosismo en Wall Street


Spotify, el servicio de streaming de música más grande del mundo, ganó la batalla a los convencionalismos de Wall Street optando el martes por una salida a bolsa peculiar. La compañía sueca optó por listado directo en la New York Stock Exchange, una modalidad que excluye la recaudación de capital o la emisión de nuevas acciones, evitando de paso la dilución de las participaciones ya existentes. Además tampoco implica periodos de bloqueo temporal que evite la venta de acciones entre los inversores ya existentes. 

Alex Ibrahim, director de listados internacionales del NYSE, parte de InterContinental Exchange, explica que este método “implica que no hay una recaudación de capital” pero, eso así, la compañía en cuestión requiere “un mecanismo de liquidez para que los inversores que ya poseen acciones de la empresa, como es el caso de sus empleados, puedan vender dichos títulos en un mercado regulado”.

En estos momentos, la Bolsa de Nueva York es una de las únicas plazas bursátiles a este lado del Atlántico que ofrece una infraestructura mixta, donde la tecnología sigue arropada por el factor humano de los conocidos como market makers en la jerga financiera. 

Optar por un listado directo y no por una operación pública de venta tradicional, que implica la intermediación y gestión de banqueros, es una decisión idónea para unicornios, aquellas startups y compañías privadas con una capitalización de más de 1.000 millones de dólares, que no requieren la necesidad inmediata de recaudar fondos a través de la emisión de nuevas acciones. 

En el caso de Spotify, que planea generar ingresos de entre 4.900 millones y 5.300 millones de euros este año, bancos como Goldman Sachs o Morgan Stanley jugaron un papel secundario y de artista invitado. 

La compañía liderada por Daniel Ek usó a estas entidades como asesores pero no como suscritores de su estreno bursátil, lo que implica un pago mucho menor, de alrededor de 36 millones de dólares. Como comparativa, la salida a bolsa convencional de Snap, la matriz de Snapchat, pagó los bancos encargados de cultivar el precio adecuado sus títulos y liderar los road shows para colocar acciones entre inversores institucionales alrededor de 100 millones de dólares. 

Algunos creían que la modalidad empleada por Spotify podría presentar problemas, dada la falta de precios de referencia quirúrgicamente esbozados por los bancos involucrados en OPVs convencionales, y la posible falta de compradores y vendedores. Sin embargo, como explicó Colin Stewart, vicepresidente global de mercados de capital de Morgan Stanley al Wall Street Journal, “el listado directo nunca se había probado a esta escala (en referencia a Spotify) pero funcionó y lo hizo muy bien”. 

Para muchos expertos esta opción prueba cierto grado de madurez dentro del mercado privado, plagado de unicornios y donde salidas a bolsa al uso, como la liderada por Snap o Blue Apron el año pasado se postularon como un desatino por parte de los bancos involucrados en cultivar el precio adecuado de sus títulos. También se promete como un escudo que fomentará la eterna tensión y falta de entendimiento entre Silicon Valley y Wall Street.

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