EL MERCADO ESTA SEMANA


Independiente del cambiante escenario monetario de los países desarrollados, del voluble bosquejo del sector telecomunicaciones en Estados Unidos, del convulsionado mercado cambiario en la región latinoamericana, el sosegado encuentro político estadounidense – norcoreano y el inicio formal de una guerra comercial chino-estadounidense, todo aquello ocurrido en los últimos días, los principales índices accionarios estadounidenses mantuvieron pivotes técnicos de corto plazo con el Dow sustentando los 25,000 puntos, el S&P 500 orbitando alrededor de 2,775 puntos y el Nasdaq alcanzando su máximo histórico de 7,761 puntos para ceder marginalmente hacia el cierre de la semana hacia 7,746 puntos fijando el pivote en torno a 7,750 puntos en un entorno donde el índice de volatilidad cerró la semana falsamente por debajo de 12 puntos como si nada hubiese cambiado en el escenario base con el cual venía operando el mercado y el inicio del segundo semestre fuese similar a aquel registrado en semanas anteriores.

Sin embargo, esta transición semestral pudo verse netamente afectada en las últimas horas producto del “quadruple witching”, fecha en que expiran los futuros y opciones de toda índole bursátil durante el tercer viernes del último mes de cada trimestre, evento ocurrido el pasado viernes 15 de junio. Puede que ahora, quedando prácticamente dos semanas más para el cierre del segundo trimestre, el mercado bursátil vaya asimilando que la Reserva Federal empezará un ciclo de alzas de tasa más agresivo, el Banco Central Europeo vaya gradualmente poniendo fin a su programa de liquidez extraordinario, las autoridades japonesas vayan ajustando su programa monetario y el cuadrilátero comercial entre Estados Unidos con Canadá, China, Euro Zona y México terminará generando daño dada la incertidumbre que gatillará en los sectores exportadores y de manufactura a nivel mundial.

En este mismo entorno vimos como la tasa soberana a 10 años punta a punta mostró poco cambio cerrando en 2.92% mientras que el precio del petróleo se desajustó -1.8% hacia US$64.4 el barril quedando a la espera del conjunto de reuniones que se llevarán a cabo en los próximos días en antelación al anuncio que realizarán los países de la OPEP junto con Rusia donde se estima que éstos acordaran aumentar la producción en 500 millones de barriles por día (MMbd) manteniendo, por ende aún la restricción de producción en 1.3 MMbd, entrando al segundo semestre del año, con el afán de dejar al precio del crudo levemente por encima de US$60 el barril en la segunda mitad del año después de que este promediase US$65 el barril registrando un aumento del 30% en relación al precio promedio registrado durante el primer semestre del año anterior.

Por el frente empresarial tras que la justicia federal aprobase la mega fusión entre AT&T y Time Warner el pasado martes 12 de junio sin restricción de venta de activos alguna, AT&T pagó los US$85 mil millones en un santiamén, cerró la transacción y el pasado viernes tomó control cambiándole el nombre a WarnerMedia y reemplazando al saliente CEO de ésta última, sin dejar espacio para litigios adicionales por parte del Departamento de Justicia, quien enredó la transacción clamando que la fusión limitaría la competencia en contra de los usuarios. Inmediatamente, Comcast gestionó una oferta en efectivo de US$65 mil millones por los activos de entretención de 21st Century Fox, pagando un premio del orden de 19%, por encima de los US$52 mil millones que había ofertado Disney a finales del año anterior pagando la compra con acciones propias. Esta semana veremos si es que Disney opta por dejar de lado la compra o genera una escalada alcista en el precio de los activos de la industria la cual estará gatillando una serie de adquisiciones y fusiones en el cambiante entorno que se viene gestando.

Por otra parte, tras que el pasado viernes Estados Unidos anunciase la imposición tarifaria a US$50 mil millones (en dos fases partiendo con aranceles de 25% a 818 productos chinos, por un valor de US$34 mil millones a partir del próximo 6 de julio, y otros 284 productos por un monto adicional de US$16 mil millones que aún quedarán pendientes de análisis), el gobierno chino inmediatamente anunció una lista de 545 productos estadounidense, por un valor de US$34 mil millones, que estarán sujetos a los mismos aranceles entrando al segundo semestre del año (6 de julio) y otro centenar de productos por US$16 mil millones quedando a la espera de la decisión estratégica que seguirá la administración Trump sin que ninguna de las partes haya optado por fijar reuniones bilaterales para desescalar las tensiones comerciales. Además, la semana que viene se suma la represalia tarifaria que impondrán Canadá y la Euro Zona en función de las tarifas al acero y aluminio introducidas por el gobierno estadounidense hace sólo un par de semanas atrás.

A su vez, ya en el olvido parecería haber quedado la reunión entre los mandatarios de Estados Unidos, Donlad Trump, y Corea del Norte, Kim Yong-un, quienes acordaron un proceso de pacificación y desnuclearización en la península coreana, marcado un evento histórico para ambos países y la región. Finalmente, no podemos dejar de mencionar el brusco movimiento que registró la paridad cambiaria argentina desembocando una crisis política que obligó al gobierno a asignar un cambio en la presidencia del Banco Central de Argentina mientras que en Brasil las autoridades tuvieron que intervenir bruscamente para evitar otro proceso de depreciación del real frente al dólar a aquel ocurrido hace sólo una semana atrás. Entre medio otros bancos centrales como los de China y Rusia optaron por mantener sus programas monetarios intactos en un entorno donde el escenario base incluye una depreciación de sus paridades cambiarias a medida que Estados Unidos continúa con el ciclo de alzas de tasas.

En el frente monetario desarrollado, fue la Reserva Federal (FED) quien dio el puntapie inicial por parte de los países desarrollados formalizando la segunda alza de 25 puntos base en el año, dejando la tasa de instancia monetaria en 2%, para luego delinear dos alzas más en lo que resta del año de igual magnitud (septiembre y diciembre) cerrando el 2018 en 2.5%. A su vez, el instituto emisor, anunció por lo menos tres alzas adicionales (de igual magnitud) en el 2019 y una para el 2020 en un entorno donde la economía se expande 2.8% (2018), 2.4% (2019) y 2% (2020) los años que vienen bajo el entendimiento que la tasa de desempleo se mantiene estructuralmente baja en torno a 3.5% y la inflación simétricamente anclada cercana a 2% durante el periodo antes mencionado. Además, el comunicado fue reducido en tamaño drásticamente y la FED anunció que a partir del 2019 el Presidente, Jerome Powell, intervendrá verbalmente tras cada reunión de política monetaria por ende ocho veces en vez de cuatro como lo venían haciendo sus antecesores.

En el frente europeo el Presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, anunció que el programa de liquidez tendrá fin de manera escalonada en el segundo semestre del año manteniéndose las compras mensuales de €30 mil millones hasta septiembre para reducirse hacia €15 mil millones mensuales durante el cuarto trimestre del año y sin más compras adicionales de bonos el año que viene. Además, el BCE anunció que la tasa se mantendrá en cero hasta por lo menos mediados del año 2019 siempre y cuando las macroeconómicas cifras los justifiquen. Por su parte las autoridades monetarias de Japón optaron por no realizar cambios en su programa monetario dejando su tasa en -10 puntos base, la tasa a 10 años anclada en cero y la expansión monetaria en ¥80 billones (US$725 mil millones) anuales. Sin embargo, puede que, en la segunda mitad del año, la política de mantener la tasa a 10 años anclada sufra modificaciones ante la mayor actividad económica que viene registrando el país, algo que eventualmente tendrá una incidencia sobre el programa de liquidez japonés, en línea con el dictamen de la FED y el BCE.

Entre medio de este cambiante entorno monetario las autoridades monetarias chinas optaron por dejar su tasa de instancia en 4.35%, a pesar de que el mercado bursátil chino se ha desajustado -15% desde principios de año y los indicadores de actividad muestran una gradual desaceleración económica, mientras que el Banco Central de Rusia mantuvo su tasa en 7.25% señalando que la inflación podría subir transitoriamente por encima de 4% entrando al 2019, esperando tal vez un desenlace cambiario más pronunciado en la segunda mitad del año.

En el hemisferio sudamericano el pasado jueves vimos como el real brasileño se depreció abruptamente hacia BR$3.81 para terminar la semana en BR$3.73, más en línea con el techo cambiario implícito que fijaron las autoridades monetarias brasileñas para mantener su paridad anclada cercana a BR$3.70 anunciado que el programa de intervención cambiario se prolongará por otra semana más. El Banco Central de Brasil tendrá que dar explicaciones esta semana que viene ya que sostendrá su reunión mensual de política monetaria. Entre tanto, tras que el Banco Central de Argentina (BCRA) mantuviese se tasa de instancia en 40% el pasado martes, la depreciación del peso argentino fue aún más dramática permitiendo que esta sobre pasase AR$28 siendo que la meta cambiaria había sido fijada en AR$25. En lo que vamos del año el peso argentino se ha depreciado 51% y sólo en la semana se depreció casi otro 11%, a pesar de la aprobación del FMI a una línea de crédito de US$50 mil millones donde ésta habría exigido la flotación cambiaria argentina. Entre medio de esta crisis cambiaria fulminante el Presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, presentó su renuncia siendo reemplazado inmediatamente por Luis Caputo quien estaba a cargo del Ministerio de Finanzas. A este punto, y como suele ocurrir en este tipo de crisis, daría la impresión que la terapia de shock económico vía la paridad cambiaria desembocará en un proceso de inflación más agudo y una contracción económica nuevamente a medida que el FMI entrega liquidez (US$15 mil millones) para evitar otro salto discrecional en el peso argentino.

La semana siguiente el foco estará puesto en la reunión de la OPEP y Rusia junto con la decisión de política monetaria que estará ejerciendo el Banco Central de Inglaterra en un entorno donde las presiones inflacionarias van tomando tracción lideradas por el repunte en el precio del petróleo. La reunión de los países productores de petróleo OPEP, que se llevará a cabo en Viena el siguiente viernes 22 de junio, será antecedida el 21 de junio, por una reunión formal entre el Presidente ruso, Vladimir Putin, y el Príncipe de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, donde se estima que podrían acordar aumentar la producción en 500 mil barriles por día para atenuar la menor oferta durante el segundo semestre del año proveniente de Venezuela e Irán. En el frente macroeconómico estadounidense habrá datos relacionados al sector inmobiliario y una serie de empresas incluyendo a Fedex, Darden y Korger que estarán reportando sus resultados trimestrales. En Japón se publicarán los datos de inflación y hacia el cierre de la semana se estarán publicando las lecturas iniciales mundiales de manufactura PMI del mes en curso.

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