La rentabilidad del bono asusta al mercado


Con la economía de Estados Unidos sacando músculo, prueba de ello llegó de mano del sector privado que sumó en septiembre 230.000 nuevas nóminas, niveles no vistos desde febrero, y la Reserva Federal viento en popa a toda vela con sus subidas de tipos, la rentabilidad del bono americano a 10 y 30 años ha tocado niveles no vistos en los últimos años. 

En el primer caso, el 3,21% logrado el jueves no se veía desde 2011 mientras en el segundo, el 3,282% supone máximos desde 2014. Una situación que se produce cuando el banco central estadounidense proyecta una cuarta subida de tipos este año y proyecta elevar la tasa federal por encima del 3% a finales del próximo año. Al mismo tiempo, la dieta de su balance continúa, algo que también juega un papel secundario en el aumento de la rentabilidad del 10yr-Treasury.

“Incluso si la reducción del balance se tradujera en un incremento importante del rendimiento de los bonos, siempre se pueden hacer ajustes”, recalca Andrew Kenningham, economista de Capital Economics, quien considera la Fed dejará de reducir su balance si la economía estadounidense se desacelerase drásticamente en los próximos dos años.

Sin embargo, como bien apuntaban el miércoles varios altos funcionarios de la Reserva Federal, eso sólo podría ocurrir bien por una crisis política fruto del resultados de las legislativas del próximo noviembre o un Brexit abrupto sin acuerdo con la Unión Europea.

Al menos eso indicaba el presidente de la Reserva Federal de Richmond, Thomas Barkin, quien incidió en la fortaleza de la economía de EEUU. Su homólogo en la Fed de Chicago, Charles Evans, dijo que lograr llevar los tipos de interés a “un ajuste ligeramente restrictivo” de entre el 3% y el 3,25% comulgaría con esa misma proyección, en términos de crecimiento como de inflación.

Mientras la rentabilidad de la deuda pública americana volaba alto, más lo hizo la renta variable, donde el Dow Jones tocó nuevos máximos el miércoles para cerrar la sesión del jueves borrando cerca de 200 puntos.  

A corto plazo, la economía de EEUU sigue sacando pecho. Al dato de empleo del sector privado hubo que sumar como el ISM del sector servicios llegó a tocar una de sus lecturas más altas de la historia al situarse en los 61,6 en septiembre. El PMI de IHS Markit, sin embargo, cedió posiciones hasta los 53,5.

“La fortaleza del ISM no manufacturero en septiembre se contagió a todos los componentes, lo que coincide con la fuerte actividad física. El breve período de debilidad en los indicadores de la encuesta durante el verano ahora parece haber quedado atrás”, señalaba Veronica Clark, economista de Citi.

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