ESTA SEMANA EN WALL STREET


Esta semana pondrá toda su atención en la salida a bolsa de Uber. La compañía fijará el precio de su acción el jueves y se estrenará sobre el parqué de la New York Stock Exchange el viernes. Uber espera de recaudar hasta 10.000 millones de dólares y lograr un valor de mercado que puede llegar a los 76.000 millones de dólares aunque los más optimistas consideran que ésta podría superar los 100.000 millones.

El miércoles está previsto que el viceprimer ministro de China, Liu He, viaje a Washington para continuar con la última ronda de negociaciones comerciales. Aún así, la presión vuelve a estar servida después de que el domingo Trump asegurase en Twitter no estar satisfecho y amenazó con elevar los aranceles al 25% sobre productos por valor de 200.000 millones de dólares tan pronto como este viernes.

EEUU y China entraron el pasado diciembre en una tregua en la que delegaciones de ambos países han negociado el marco para un posible acuerdo comercial que frenase la escalada arancelaria que ha llegado a tasar más de la mitad de importaciones chinas que llegan al país norteamericano. Hasta la fecha, las dos economías más grandes del mundo han impuesto gravámenes a un grupo de productos por valor de 330.000 millones de dólares aproximadamente.

Sorprendentemente, los tuits de Trump se producen justo después de finalizar la novena ronda de negociaciones la semana pasada en Pekín, donde ambos equipos negociadores se mostraron optimistas sobre la posibilidad de anunciar un acuerdo definitivo este mismo viernes. En los borradores filtrados hasta el momento se ha contemplado el compromiso de China por comprar más productos estadounidenses, incluida soja y productos energéticos, hasta 2025 y permitirá las compañías estadounidenses que operan en China puedan contar el 100% de propiedad extranjera como compromiso vinculante que puede desencadenar represalias si no se cumple.

Ambos equipos negociadores han trabajando desde finales de marzo en distintos memorandos de entendimiento escritos que cubren un total de seis áreas entre las que se incluyen la transferencia forzada de tecnología y el robo cibernético, derechos de propiedad intelectual, servicios, divisas, agricultura y barreras comerciales no arancelarias.

Paralelamente, compañías tecnológicas como Microsoft y Alphabet captarán la atención de los inversores a través de sus conferencias de desarrolladores. El Build de Microsoft arranca el lunes en Seattle, donde se espera conocer las características del lanzamiento de Windows 10 junto con detalles de los cambios en Windows Lite.

Es probable que la reunión de Google en Mountain View, California, a partir del martes traiga noticias sobre la próxima versión de su sistema operativo, Android Q, además de información adicional sobre su servicio de juegos en la nube Stadia.

En el apartado de informes trimestrales,  alrededor de 60 compañías del S&P 500 presentan sus cuentas, entre ellas, AIG, TripAdvisor, Walt Disney, Tapestry y Booking Holdings. Los inversores prestarán mucha atención a los números de Lyft, al cierre del mercado el martes.

La trepidante rentabilidad acumulada por la bolsa americana en lo que llevamos de año, con el S&P 500 sumando más de un 17%, ha conseguido que muchos inversores se hayan olvidado de la tumultuosa retahíla de riesgos que comenzaron a acumularse a finales de 2018. En esto momentos, si tomamos como referencia la media de los objetivos de las principales 17 mesas de inversión a este lado del Atlántico, observamos como la escalada prevista para el S&P 500 es limitada, con una rentabilidad de algo menos de un 1% desde los niveles actuales hasta los 2.950 puntos. Obviamente, dentro de estas proyecciones siempre existen eternos optimistas, como es el caso de Binky Chadha, de Deutsche Bank, quien sitúa al indicador tocando los 3.250 puntos, pero también agoreros, como Mike Wilson, de Morgan Stanley, y Maneesh Deshpande, de Barclays, que consideran que el S&P regresará a los 2.750 puntos.

Tras la decisión de la Fed la semana pasada así como el buen dato de empleo de abril, los inversores prestarán mucha atención a los datos de inflación que se publicarán el viernes, en busca de señales que indiquen cualquier presión en el horizonte. El presidente de la Reserva Federal, Jay Powell, recalcó la semana pasada que la reciente debilidad de los precios debería ser “transitoria”.

Los economistas esperan que los precios al consumidor aumenten un 0,4% en su tasa intemensual de cabecera. Por su parte, la lectura subyacente, que elimina los precios de los alimentos y la energía, podría crecer un 0,2%.

Fuera de nuestras fronteras, el banco central de Noruega se reúne el jueves, sin que se prevean cambios en el precio del dinero. Los bancos centrales de Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Tailandia y Filipinas se reúnen también esta semana en medio de señales de que la región podría comenzar a recortar las tasas de interés. En América Latina, se espera que los bancos centrales de Brasil, Chile y Perú mantengan los tipos sin cambios.

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